En paz
Enmudezco mis gritos
de hambre rabiosa.
Desesperadas palabras
de mi boca rebosan.
Aunque no crea en mitos
el subconsciente se ensaña
en abolir los recuerdos
que a estos versos remito
Perseguirse por hechos
que ni aún realizados,
enloquecen la mente,
paralizan mi estado.
Por vivir al acecho
de imprudencias dementes,
dejé atrás el camino
mas largo y estrecho
Decidí, ahora, la calma.
Esperando llamadas.
Buscando el afecto
en personas amadas.
Comprendí que mi alma
ya no es un defecto,
y eché de mi cuerpo
la tristeza sobrada
A la meta de existencia,
yo le sumo la ambición.
A lo que antes no atrevía,
hoy le añado una emoción.
Le resto mis falencias
al vivir en armonía;
y disfruto cada día
sin ninguna exaltación.
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Pighini Ramiro
…las cosas se dan “por azar”
