Una luna, un recuerdo
Romántica, tierna por dentro.
Redonda, casi perfecta.
Única, presencia gigantesca.
Brillante, blanco anochecer.
Hermosa, cual amor de mujer.
Que al sonar de música
simples acordes otoñales,
barítonas voces celestiales,
y al ímpetu del olvido,
sublevan los hechos que anido
Horizonte cubierto. Silencio
en compañía de la gracia
que contempla mi alma, la sacia
de sutilezas simples de sosiego
y de amores que rodean mi ego.
Tú, luna de inocencia tibia
Cálido abrazo entre este frío
Es el deseo que mas ansío
en brazos de conciencia viva
y recuerdos de memoria altiva.
Toma mi cuerpo y arrástrame.
Húndeme en tu blancura amena.
Sácame la poción que envenena
los actos sobrios de la pasión
y déjame sentir así, el amor.
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Pighini Ramiro
…las cosas se dan “por azar”
