Tiempo pasado, tiempo presente

abril 1, 2009 at 1:26 am (Vida) (, , , )

Tiré las cosas que molestaban.
Guardé tan solo lo necesario.
Miré fijo al espejo frente a mí.
Dí la vuelta para solo irme.
Tomé aquel abrigo que colgaba,
lo calé en mis hombros friolentos.
Abrí la puerta más gigante
que en mi vida alguna vez conocí.
Saludé vagamente a la gente.
Con un portazo de aquella sala
y con coraje enjaulado, salí.
Mi aliento sobraba el frío vapor
que a menudo he conseguido sentir.
Los pasos, cada vez más marcados,
retumbaban con un eco atroz.
Y las personas que caminaban,
no percataban su alrededor.
Morí de frío aquella noche,
caminando sin rumbo definido.
Reconocí que estaba abrumado.
Abrumado, o tal vez herido.
Horas y horas contó mi reloj.
No exisistió cansancio absoluto
ni mucho menos, algún tropiezo.
La noche no terminaba nunca.
El día duraba dos minutos
gracias a las incandescencias
que toda ciudad suele tener.
Me sentí solo, aunque personas
todo el tiempo veía caminar.
Y fue el vacío que sostenía
tal vez, lo que me hizo continuar.
Casualidad? o solo salvedad?
Lo que divisaba allá a lo lejos?
Fue una sorpresa que no esperaba
y que nunca creí de imaginar.
Pero luego de cargar el peso
de una procesión ausente de fin,
absolví que de aquella figura
algo me estaba percatando.
Sentada en el banco de esa plaza,
por más largo que haya sido el tiempo
y por más dolor que se soslaye,
tú siempre estuviste esperando.

caminando-en-la-noche

 

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Pighini Ramiro

…las cosas se dan “por azar”

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